Entrevista: Abel Amutxategi

EntrAbel_1c_abNot a Review se hizo eco hace unos meses del crowdfunding de una novela muy curiosa. ‘Su muerte, gracias’, de Abel Amutxategi, apareció en el mundo tuitero como una estrella fugaz que no podía dejar pasar. Así que me lancé a apoyar el proyecto hasta donde llegaban mis posibilidades (hasta la esquina de la calle, más o menos). Pasó un tiempo y aquel proyecto se hizo realidad. Finalmente, el libro vino a mí, y yo vine al libro. Y todos se regocijaron.

Abel se sumerge con esta novela en terreno doblemente pantanoso. Se la juega con una historia de fantasía… y de humor. Digamos que si el mercado de fantasía todavía tiene que dar un salto importante, el de la fantasía humorística tiene mucho más que hacer. Sí, hay un grande que tiene su hueco hecho, pero las excepciones son eso… excepciones. 

Ahora bien, ¿qué mejor manera de presentar esta obra que entrevistando a su autor? Así que aquí está… ¡Abel Amutxategi!

Veamos, Abel, no demos rodeos, vayamos directamente al grano. La novela, con su portada, su sinopsis y su título parece golpearnos con un nombre: Terry Pratchett. ¿Qué significa el Maestro del Sombrero para ti? ¿Y para la novela?

—Para mí es una referencia constante; no tanto por su forma de escribir o por los temas que toca en sus obras, sino que por su continua defensa del humor como algo serio. Por ese modo que tenía de recordarnos que lo contrario de algo gracioso no es algo serio, sino algo que, simplemente, no es gracioso.

Portada_Su_muerte_gracias_ALTAPara la novela, en cambio, creo que significa bastante menos. Y es curioso, porque están siendo los lectores los que me están ayudando a ver esto.

Mientras escribía ‘Su muerte, gracias’ yo creía estar escribiendo algo con gran influencia de Terry Pratchett y Christopher Moore. Hay fantasía paranormal, por llamarlo de algún modo, una Muerte bastante curiosa, notas a pie de página…

Pero la forma en la que intento usar el lenguaje con fines humorísticos tiene más que ver con Eduardo Mendoza, el vodevilesco despropósito en el que deriva la trama debe mucho a Tom Sharpe, y así podemos seguir hasta llegar a clásicos como Rafael Azcona, que me parecen de lectura obligada para todo aquel que quiera hacer del humor un arte.

Me gustaría pensar que ‘Su muerte, gracias’ es un lienzo en el que he vertido todas mis influencias, y espero que algo más.

Pero ¿qué otros autores te sirven como inspiración? Me gustaría que citases nombres que cultiven el género, pero también del exterior, aquellos autores que te sirvan como faro en los momentos de oscuridad pero que no naveguen por las aguas de la fantasía y la ciencia ficción.

—Además de los nombres que ya han ido apareciendo, tengo que mencionar a Neil Gaiman. Me parece un autor tremendamente imaginativo y me fascina el modo que tiene de contarte hechos atroces con la misma calma con la que una amable ancianita te invitaría a una taza de té… en caso de que existieran las amables ancianitas, claro.

Saliéndonos totalmente del género, Rodrigo Fresán siempre me reconcilia con el trabajo del escritor. Bolaño me recuerda que todavía no sé escribir. Y Eddie Campbell, desde el mundo del cómic, me advierte que no necesito hacer ningún alarde de espectacularidad para demostrarme creativo. Que, a veces, uno sólo necesita imponerse unas cuantas limitaciones para que las musas acudan a su rescate.

Bien es cierto que en tu novela se encuentran referencias literarias, pero… ¿hay también de otros campos? ¿Cómo te han influido estos? Hablo de posibles ejemplos como los Monty Python.

—Parafraseando a Kennedy, diría aquello de Ich bin eine Absurdität. Nada del absurdo me es ajeno. Desde Monty Python, hasta Faemino y Cansado, pasando por el hecho de que, cuando me he dedicado a la música, me he dedicado a lo que nosotros dábamos en llamar Rock Absurdo.

El mundo en el que vivimos es absurdo. Ya desde el mismo instante en el que alguien nos pone una fecha de caducidad, lo es. Y yo creo que lo peor que podemos hacer con el absurdo de la vida es tratar de darle una explicación racional. De modo que yo he elegido describir la vida tal y como la percibo, y colocarla bajo una lente de gran aumento para poner de manifiesto todas sus incongruencias, que son al fin y al cabo la materia prima de mi particular humor.

Como verás, he empezado por aquello relacionado con la novela pero que no es la novela estrictamente hablando. Manías de uno. Ahora vamos a con tu carrera literaria. Esta no es tu primera obra. ¿Qué nos puedes decir de tu carrera como escritor?

—Siempre he estado relacionado con las letras de un modo u otro. He escrito durante alrededor de 15 años para diferentes revistas culturales y he ido sembrando mis relatos aquí y allá. Cuando nació mi hija pensé que sería una buena idea regalarle un libro. Un libro que fuera sólo suyo, aunque luego pudiera leerlo mucha más gente. Así es como nació ‘Berbontzi’, la historia de un comelibros que por ahora sólo ha visto la luz en euskera (erein 2014) pero que promete dar mucha más guerra en un futuro.

Has pasado de escribir cuentos para niños a escribir sobre algo tan serio como los suicidios. ‘Su muerte, gracias’ tiene como tema central la muerte y, más concretamente, los suicidios (o la venta de suicidios), algo que, desgraciadamente, la crisis actual ha convertido en un elemento muy presente en la sociedad. ¿Cómo se lleva el tratar ese asunto desde el humor?

—Si te digo la verdad, el cambio de género es sólo aparente. En ambas obras utilizo la fantasía para codificar la realidad, aunque lo haga de formas muy diferentes. Ahora mismo, como creador, estoy bastante poco interesado en la literatura realista.

El humor, por su parte, me parece una herramienta muy valiosa a la hora de poner sobre la mesa temas difíciles y de resolver conflictos emocionales. A cualquier persona sin humor le llamaría la atención saber que, por ejemplo, Christopher Moore escribió ‘Un trabajo muy sucio’ justo después de la muerte de su padre, pero para mí tiene todo el sentido del mundo.

Vivimos en una sociedad que ha convertido la muerte en un tabú. Algo que aparece en las noticias, pero que nunca se nos permite sentir como algo cercano. Por eso he decidido hablar de ella a través del humor.

En mi caso, ‘Su muerte, gracias’ ha supuesto una especie de liberación. Un modo de reconciliar el miedo que le tengo a la muerte con el hecho irrebatible de que, tarde o temprano, voy a tener que saldar cuentas con ella. Para entendernos, es un gran “te jodes”. Un “tú te reirás luego, pero ahora voy a empezar riéndome yo”.

El tema central ya es curioso de por sí, pero además lo aderezas poniéndolo en las manos de un vendedor. Tenemos a un vendedor de suicidios que intenta desesperadamente realizar su primera venta. Cualquiera diría que conoces de cerca los entresijos de ser comercial. ¿De dónde surge esta idea?

—La idea de la tienda de suicidios no es mía. Se la leí a Jean Teulé en su novela ‘La tienda de los suicidas’. El libro habla de una familia que regenta una tienda de suicidios, y en la que nace un niño que no tiene ningún interés en seguir con la tradición familiar. La idea me pareció muy atractiva, pero no me gustó nada la forma en la que Teulé la desarrollaba. Me daba pena que una idea tan potente se quedara en algo tan pobre. Así que al final, con el paso de los años, no me ha quedado más remedio que escribir ‘Su muerte, gracias’.Samuel_Muerte

¿Cómo ha sido la experiencia de coger los mandos de la Muerte?

—Con la Muerte, he decidido comportarme como con mi hija. Bastante se va a reír ella de mí dentro de unos años, como para no aprovechar yo ahora para reírme de ella.

¿Crees que la Muerte te perdonará que hables de sus dificultades para jugar bien al ajedrez?

—Los suecos conocen estos problemas desde hace mucho. Era cuestión de tiempo que se corriera la voz. Espero que sea compasiva, y que al menos me deje hacer un elegante gambito antes de llevárseme del todo.

¿Qué ha sido lo más complicado a la hora de escribir el libro?

—Siendo mi primera novela para el público adulto y no teniendo ningún acuerdo de publicación cerrado en el momento de su escritura… lo más complicado para mí ha sido dar la novela por finalizada. Uno siempre tiene a tentación de seguir tocando, de ir cambiando escenas aquí y allá, de ir depurando más la estructura de la novela, pero, en algún momento, hay que dar los proyectos por terminados para ponerse a trabajar en otra cosa.

¿Algún personaje especialmente peleón?

—Me costó bastante perfilar el personaje de Virginia, la novia del protagonista. Este personaje es el catalizador de todas las desgracias del protagonista de ‘Su muerte, gracias’ pero, al mismo tiempo, es uno de los pocos personajes que se preocupan sinceramente por él.

Quería conseguir que a los lectores les pareciera insoportable por momentos, pero también quería que terminaran la novela con la sensación de que es una mujer que esconde una rica personalidad propia detrás de esa fachada superficial.

Por los comentarios de los lectores, parece que lo he conseguido.

A la hora de publicar, ¿cómo ha sido la experiencia de crowdfunding? ¿Volverías a repetir?

—No sé si repetiría, la verdad. Entiendo la necesidad de utilizar el crowdfunding cuando uno quiere lanzar en condiciones una propuesta arriesgada como la de ‘Su muerte, gracias’.

Si a la fantasía ya le va mal en el mercado español, imagínese usted lo que puede suceder si además le añadimos una buena dosis de humor, que es el género más denostado por esos críticos que se dedican a evaluar la calidad de lo que no saben escribir.

Pero no me gusta nada tener esperando tanto tiempo a los mecenas. Todo tiene sus ventajas y la sensación de hype que se crea en torno al lanzamiento es bastante interesante, pero no puedo evitar sentir una gran responsabilidad para con esa gente que me ha dado todo su apoyo sólo en base a un capítulo inicial y un vídeo de presentación.

Veremos cómo se van desarrollando los acontecimientos en próximos libros.

Pasamos al último bloque de la entrevista. Al principio hemos hablado de tus influencias, pero ahora me gustaría comentar algunas cosas del mundo de la fantasía y la ciencia ficción. Responde como lector, como autor o como individuo concreto y no abstracto. En tu opinión, ¿es el humor un ghetto dentro del ghetto del género?

—Es como en el relato apócrifo de los ghettos circulares de Borges, en efecto.

Antes de recurrir a libros.com, estuve moviendo ‘Su muerte, gracias’ por varias agencias y editoriales al uso, tanto generalistas como especializadas en los géneros de fantasía y ciencia ficción.

Para todo aquel que no conozca el mercado editorial español, diré que en este santo país tenemos la costumbre de NO responder al correo no solicitado de los autores. Nunca. Bajo ningún concepto. Porque programar una respuesta automática es algo demasiado frío e impersonal. Mejor ignorarlos.

En fin: a pesar de esto, algunas agencias y editoriales respondian. Y a algunas de las que respondían les parecía que la novela estaba bien escrita y creían que merecía ser publicada. Pero ninguna quería hacerlo. Las agencias y editoriales generalistas me decían que ellas están para ganar dinero y que el humor no vende en España. Y las editoriales dedicadas a la fantasía y a la ciencia ficción me decían que no estaban interesadas en nada que tuviera que ver con el humor (a estos les importaban menos las ventas… cosas de vivir en Ghetto Uno).

Así que digamos que sí: los escritores de humor fantástico les hacemos los recados a los parias de Calcuta.

Pero ahí está el reto, ¿verdad?.

¿Qué opinas de la ciencia ficción y la fantasía en España? ¿Y del humor?

—Ambos son dos géneros ninguneados por la crítica al uso… y sobra decir que eso me parece una soberana estupidez, porque los críticos deberían preocuparse más por la calidad de una novela que por el género al que esté adscrita.

Pero a lo que íbamos: creo que hay muchas editoriales pequeñas haciendo cosas muy interesantes. Ediciones el Transbordador, que apenas tiene un año de vida, está conformando un catálogo la mar de interesante y publicó la que para mí fue una de las mejores novelas del pasado 2015: ‘Ciudad de Heridas’, de Miguel Córdoba. Orciny Press está recuperando a un montón de autores imprescindibles y ha apostado por el humor con el ‘Nunca digas vodka, nunca jamás’ de Sergi Álvarez. Sportula es una editorial como la copa de un pino que no sé cómo no vende decenas de miles de ejemplares de cada uno de sus lanzamientos. Fata Libelli está traduciendo textos de unos autores tan geniales, que a uno le dan ganas de tatuarse cada uno de sus relatos en algún recóndito lugar de su cuerpo.

Hay mucha gente moviéndose, ¡y moviéndose muy bien!

Y no sé a vosotros, pero eso es algo que a mí me hace sentir tremendamente vivo.

¿Cuáles serían tus obras y autores favoritos?

—Son demasiados nombres, así que voy a aprovechar para mencionar a gente de la que no he hablado todavía. Richard Brautigan, Kurt Vonnegut, Tim Pratt, Robert Shearman, Percival Everett… no puedo quedarme con uno solo.

Venga, tienes que mojarte. ¿Alguna vez has pensado “Jo, ojalá hubiera escrito yo este libro”? Pon un par de ejemplos.

—Si nos ceñimos al género, ‘American Gods’ de Neil Gaiman. Si nos salimos de él, ‘2666’ de Roberto Bolaño. Hay que tener unas pelotas como balones de playa para escribir algo como esta última novela, y además hay que tenerlas revestidas de titanio para salir con bien de la contienda.

Para finalizar quiero que desveles alguno de tus oscuros secretos a la hora de escribir.

—Soy un escritor lento. Entre el trabajo con el que pago las facturas y la familia, me cuesta sacar tiempo para escribir. Así que planifico toda la historia de antemano para sacarle el mayor rendimiento posible a ese tiempo… a pesar de que la historia pueda cambiar mucho mientras la escribo, claro.

Y eso es un secreto oscuro al hablar de literatura, porque lo bonito es hablar de inspiración, de musas y pajaritos, para que así los escritores parezcamos algo así como dioses en tierra en lugar de los simples artesanos con las manos manchadas de barro que somos.

Puedes despedirte como quieras. El micrófono está abierto para ti.

—Comprad ‘Su muerte, gracias’ y haréis feliz a una editorial. Leedla y haréis feliz a un autor. Reseñadla y me acercaré a vosotros en persona para daros un casto beso en la rabadilla. Pero sobre todo, disfrutad de ella. Sed felices y haceos el humor los unos a los otros.

Si queréis saber más de mí, podéis seguirme en www.abelamutxategi.com y/u/o www.comoescribirunlibro.com.

Podréis encontrar a Abel presentando ‘Su muerte, gracias’ el 4 de mayo en la librería Elkar de Bilbao (calle Iparraguirre, 26) y el 13 de mayo en Madrid, en la librería Muga (Av. de Pablo Neruda, 89).

Para conseguir la novela tenéis que llamar a Samuel, un vendedor de suicidios que… ¿Eh? ¿Que no? Perdón, me dice Abel que con que vayáis a vuestra librería favorita y lo pidáis vale. También lo tenéis en los portales web más habituales (Amazon, La casa del libro, etc.) o en la web de la editorial: libros.com.flyer-presentaciones

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