Primeras impresiones sobre el pre-festival Celsius 232

Una puñetera pasada.

Así, simplemente. Estuve en 2014, el año de las primeras espadas de la fantasía (con perdón del tío George), del enorme Tim Powers y los tres jinetes de la Fantasía: Sanderson, Abercrombie y Rothfuss. Estaba claro que aquello no podía salir mal.

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En 2015 me quedé con las ganas de volver, pero este año me he organizado mejor y en enero terminé por decidirme… ¡En qué momento! Veamos, es cierto que a esas alturas estaban anunciados Michael Moorcock, Paolo Bacigalupi y Kevin J. Anderson. Nada menos. Entoné el mea culpa, pues no había leído casi nada de ninguno (creo que algún relato de Bacigalupi y una novela que no me atrajo mucho de Moorcock, pero es igual) (actualizo: ya he catado el primero de Elric de Melniboné y… not bad, a ver si encuentro el segundo). Pero daba igual, era la oportunidad perfecta para ponerse al día.

Michael-Moorcock
Michael Moorcock.

Primera parada: reorganizar la pila de libros para priorizarlos; segunda parada: la librería. Ahora era necesario tiempo.

El caso es que el desembarco de un Gran Maestro como Moorcock es un acontecimiento que remueve a cualquier friki del asunto, pero además venía de la mano de uno de los autores que más fuerte pega los últimos años (Bacigalupi), y de otro autor renombrado y brutalmente prolífico (¿rivaliza con Sanderson?) que había tocado universos tan famosos como Star Wars y Dune, además de crear sus propios mundos. En el caso de Moorcock ha llegado a mis manos la saga Corum, y en el caso de Bacigalupi estoy catando los relatos de La bomba número seis…, pero es interesante saber que Fantascy ha planeado publicar en junio El cuchillo de agua, la última novela del autor. Que caerá, vaya si caerá. Sharp-Ends-FC

Pronto se anunció la vuelta de Joe Abercrombie, autor que sí tengo muy leído, pero que no por ello pierde interés alguno. Es uno de esos valores seguros… y tengo ganas de volver a escucharle en vivo. Además, el sello Runas nos deleitará antes del festival con la publicación de su colección de relatos Sharps End. Venga, bolsillo que aguantas.

Lo sorprendente a esas alturas era que el cartel ya deslumbraba, pero que todavía quedaba. Y mucho. Sin embargo, pronto llegaron dos nombres nuevos: Manel Loureiro, autor que comenzó con novelas de zombies (lo que me hizo huir en la dirección opuesta). Ha publicado otros títulos, así que si da el dinero, caerá algo antes o después. Después vino Ian McDonald. Resulta que su novela Luna, una de las grandes del 2015, ya planeaba los dominios de Ediciones B, que se decidió a publicarla bajo su sello Nova, y de repente nos enteramos de que venía al festival. Sorpresón. Alegría. Agujero en el bolsillo.

Llegó entonces un (para mí) completo desconocido. Ryan Boudinot es uno de esos nombres que el festival Celsius tiene a bien agitar frente a los rostros de los fans, y es que suelen traer a autores poco conocidos en el país para extender su palabra. Boudinot, pese a no ser muy conocido, sí cuenta con una publicación en España, Planos del otro mundo (reseña en C), que a buen seguro caerá en mis manos antes del festival.

Después fue el turno de una de las grandes del género en castellano: Elia Barceló. No he tenido el placer de leer mucho de esta autora, pero va siendo hora, y el Celsius es una gran excusa para ello. Hace poco hemos visto como se publicaba Castillo en aire, antología de relatos que han marcado la historia reciente del género en España en la que la escritora tiene un merecido hueco.

Carlos Fidalgo es otro autor que no he tocado, y que viene con una novela de fantasmas en la Primera Guerra Mundial llamada La sombra blanca. Acudiré a la presentación y veremos esta aventura que incluye la batalla del Somme (nada menos, sangre a borbotones…) termina sacudiendo mi bolsillo con violencia.

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Portada de Enrique Corominas.

Andrés Moutas fue finalista del premio Minotauro con El club de los cinco minutos, que fue publicada el año pasado y tiene buena pinta. Quizá se una a la interminable lista de obras que amenaza con destruir cualquier posibilidad de una balanza comercial sana.

A Ian Watson tuve el placer de conocerlo en 2014, y previamente había devorado la irregular (e interesante) colección de relatos Marte, Stalin y enanos gigantes. Este año he conseguido hacerme con “El cerebro del más allá”, libro que las editorial Gigamesh regalaba el Día del Libro en su propia tienda y en la tienda online cyberdark. Aproveché la oportunidad para hacerme con el libro de otra autora del festival de la que hablaremos más abajo.

Es por esto que el Celsius me apasiona. Me desvela siempre mi absoluta ignorancia. Intento aprender y ponerme al día con los autores nacionales, pero a veces aparecen nombres como Luis Alberto de Cuenca y yo parpadeo y busco información. Veo que es poeta y entonces me relajo (no soy muy dado a la poesía), pero también ensayista, tratando temas como el mito o su visión del arte, y es posible que por esa faceta me gane.

Beatriz García Guirado es otra autora no muy conocida que traerá una novela, El silencio de las sirenas, que por lo que parece es un título que seduce a muchos autores (en serio, hay varias novelas y relatos con ese título). Para ser sinceros, no me atrae mucho la sinopsis, aunque acudiré encantado a la presentación para dejarme convencer. Tampoco tiene que trabajarme mucho…

Y llegamos a los dos últimos anunciados: Claire North y Robert Shearman. La primera, que conocía gracias a Odo, no la he leído todavía, pero inmediatamente entró en mis planes buscar Las primeras quince vidas de Harry August [que ya tengo en mi poder y estoy leyendo (devorando)], y el segundo lo leí a principios de año gracias a Fata Libelli y su recopilación de relatos Homo Homini Lupus, que me encantó. Sus relatos son de gran interés por los temas que trata y el desarrollo de la trama, y no dudo que será un placer conocerlo.

Pensar que todavía quedan autores por confirmar… ¡Agh! Qué maravilloso y terrible.

Esto promete… ¡mucho! Ojo, que no he señalado lo más importante: los bares. A las actividades propias del Celsius las complementan las BarraCon, como les suelen llamar, es decir, las reuniones con los conocidos de las redes para hablar (cómo no) de literatura. Aunque, al final, como no podía ser de otra manera, se habla de todo el mundo friki. Alguna conversación grotesca recuerdo yo de 2014…

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Recuerdo que en el 2014 hicimos juntos cola para que nos firmara (me parece) Adrian Tchaikovsky. Pero vamos, con un apellido tan llamativo como Bandinelli como para no acordarse.

    ¡Nos veremos de nuevo este año!

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    1. bandinnelli dice:

      Eramos tres o cuatro en esa cola, creo recordar, jajajaja.
      Estoy deseando que nos vemos por allí 😀

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