Hablemos del Doctor Capaldi (y de algunas cosillas más)

Pero para hablar de él hay que repasar un poco la serie (la nueva, claro).

Dejé la novena temporada en el aire, a falta de tres capítulos, porque entré en barrena y estuve unos cuantos meses sin ver series. Sin embargo, hace unos días estaba escuchando el último episodio del podcast Los VerdHugos (que recomiendo encarecidamente) cuando me recordaron que la temporada había acabado ya y que uno de sus capítulos estaba nominado para los premios Hugo. Entonces decidí ver los que me quedaban.

Vistos los capítulos puedo decir: el capítulo nominado (‘Heaven Sent‘) mola una barbaridad, pero yo venía a comentar por encima las temporadas del Duodécimo Doctor, interpretado por Peter Capaldi.

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Me enganché a este asunto con la llegada de Matt Smith. Recapitulemos. Navegaba por las redes y terminó por picarme la curiosidad con Doctor Who, así que me puse a ver la primera temporada. Primera parada: Ecclestone. Pocas veces leo palabras sobre este Doctor, y si leo algo, suele ser poco halagüeño. Puede que Ecclestone fuera el más excéntrico de los Doctores (que ya es decir), y sus carencias tenían mucho que ver con temas de efectos especiales algo cutres y una sensación de “prueba” o eterno piloto con la primera temporada. Habían pasado muchos años sin Doctor Who, y quizá había que lanzar una sonda para tantear al público.

A mí me gustó lo suficiente, y de hecho me empujó a seguir y descubrir el cambio que se produjo, a todos los niveles, con Tennant. Con este actor, más presupuesto y una historia más elaborada y que parecía salir del eterno caso a resolver, tan detectivesco, que suele caracterizar a Doctor Who (seamos giphy (1)sinceros, a veces hay que rellenar capítulos para completar el cupo), la serie cogió buen rumbo. La mirada penetrante de Tennant y el saber hacer de Piper fueron clave a la hora de dar forma a la serie. Tenant se convirtió por derecho propio en la cara de Doctor Who, y aún hoy, cuando empujas a un fan a elegir su doctor favorito, suele ser elegido.

El listón estaba muy alto, y la llegada de un nuevo Doctor ponía en vilo toda la serie. Cada vez que esto ocurre (y la naturaleza del Doctor deja mucho margen giphy (3)al cambio de actor), las preguntas sobre cómo será y si estará a la altura de este fenómeno que forma parte de la cultura popular británica son recurrentes. Smith consolidó la tendencia de rejuvenecer al Doctor, lo cual no estaba nada mal. Sin embargo, dotar de una personalidad similar y a la vez distinta a cada encarnación no es tarea sencilla. El vestuario juega su papel, la coletilla de turno (Allons-y, Geronimo…) también, pero cada actor daba al personaje un punto diferente. En Smith recayeron, bajo mi punto de vista, las temporadas más jodidamente épicas de la serieDemons run when a good man goes to war. En serio, se me ponen los pelos como escarpias, y de hecho comencé un revisionado de estas giphy (4)temporadas (5-7) hace poco. Incluyen el desarrollo de River Song, un personaje alucinante como poco cuya actriz realiza un trabajo magistral (además, es arqueóloga, y eso a uno que tiene algo de experiencia en el tema, le llega). Eso por no hablar de la Niña que esperó, el Centurión… o los enemigos: de nuevo aparecen los grandiosos ángeles llorosos (aunque sin superar su aparición en un capítulo de Tennant) y mis favoritos: los silents y el Silencio.

La llegada de Capaldi rompió la tendencia rejuvenecedora con contundencia. Y eso estaba muy bien [nota: como el lector podrá observar, nada me parece mal en Doctor Who. Pocas veces me pasa, pero aquí manda el corazón y soy incapaz de pensar nada malo de la serie. Hay veces en que una vocecilla criticona resuena en mi interior, y siempre la apago con frases como “Bueno, es normal que algunos capítulos sean más flojillos”]. Siempre teniendo en cuenta de que hablamos de el Doctor, Capaldi se envolvió en una larga chaqueta de seriedad. Quizá podríamos llamarlo solemnidad. Parte del atractivo de este Doctor es que se aparta de la línea de los tres anteriores, construye su relación con el mundo de otra manera y es más distante a muchos niveles: físico, personal y global (con la humanidad, me refiero).
Ahora bien, la temporada 8 fue bastante floja a nivel argumental, lo que afectó a la visión que el público pudiera tener de este nuevo Doctor. El listón que habían dejado Smith y Tennant estaba muy arriba gracias al magnetismo de ambos y a la honda huella que habían dejado, pero también al resto de elementos de la serie, a saber, los companions, el hilo argumental, los enemigos… La octava temporada daba la sensación de fallar a muchos niveles y quedarse con un Doctor con un potencial espectacular sin explotar.
La novena parece llegar para arreglar parte de los problemas de los que adolece Doctor Who últimamente. Se ha profundizado más en la historia del Doctor en general y de este Doctor en particular, se ha acercado al espectador y han aparecido capítulos de gran calidad como el que señalaba con anterioridad.

En fin, creo que ya he soltado todo cuanto quería decir con respecto a los Doctores. Antes de terminar quería comentar parte de la magia de esta serie. No hay nada que me guste más que empujar a mis conocidos hacia el abismo de la ciencia ficción y la fantasía. Sin embargo, soy consciente de que no todo el mundo traga con el asunto, así que realizo mis maniobras sociales con precisión militar para localizar las ocasiones adecuadas y el material necesario para introducir a la gente en este mundillo. Tengo un amigo muy lector pero que no tiene interés en el género pero, como le conozco, le regalé ‘Crónicas marcianas’, y le encantó. Después le pasé ‘Mercaderes del espacio’, que sabía que llamaría su atención por el tratamiento que hace de la publicidad en sus páginas. Y así poco a poco. Doctor Who es muy útil en estos asuntos que parecen propios de trapicheos de drogas. La amplia variedad de temas que toca permite colocar a un sujeto frente al televisor y que disfrute un capítulo concreto (como hice en su momento con el capítulo sobre Vincent van Gogh).
Es posible que eso le haga continuar. Así otro más caerá en el lado oscuro.

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5 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Para comentar, yo también tengo que remontarme a mis inicios con Doctor Who.
    Vi por primera vez al Doctor hace casi dos años. Empecé por el nuevo principio, Eccleston, y he de decir que el niño con la máscara de los cojones me daba tanto miedo que estuve meses sin seguir con la serie. Pero luego me animé, vaya que sí, y en un mes me pulí hasta donde habían emitido. A saber: hasta el final de Matt, con quien lloré todo lo que pude y más.
    Matt es mi favorito. Que viva la pajarita y el fez.
    Desde entonces, se ha convertido en mi serie de referencia. No me ocurre como con otras (Sherlock, por ejemplo), que cuando la veo otra vez se me cae un mito. Aquí la veo mil y una veces y bien contenta que me quedo (de hecho, he vuelto a empezar por el principio ^^). Así que entiendo muy bien el cariño que le tienes. Cuando algo nos toca la fibra sensible, como el Doctor, es difícil ver sus defectos y no ir gritando por la calle: “¡A ver Doctor Who todo el mundo, leñe!”.
    El caso, Capaldi. Me temo que discrepo gratamente contigo. Me gustó más la octava que la novena, principalmente porque estaba más al tanto de las novedades de la serie y todo el mundo se empeñaba en boicotear la sorpresa con anuncios de casting, muertes y demás. Y qué quieres que te diga, yo soy del team Clara, aunque sí que es verdad que la han explotado demasiado.
    De todas formas, las dos últimas temporadas están a la espera de un revisionado. La segunda vez es cuando pienso más con la materia gris y no con lo que late.
    Grandiosa entrada 🙂

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    1. bandinnelli dice:

      Yo también me inclino por Matt, las cosas como son 😀
      Y sí, es una serie que no solo soporta tranquilamente revisionados, sino que enriquece el asunto al fijarte en detalles y recordar algunas cosas que se pierden en las memorias frágiles como la mía.
      Supongo que entre octava y novena pues habrá divergencias. Ahora te confesaré algo… No termina de gustarme Clara, pero son prejuicios porque prefería a Amy, jajaja.
      Muchas gracias por leer y comentar :^^

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  2. Hola 🙂 Creo que es la primera vez que comento, que no la primera vez que te leo. Por una causa y otra, pese a ser un gran seriefilo como se puede comprobar y gustarme la sci-fi a raudales, nunca me he acercado a DW, o cuando lo he hecho han sido cosillas puntuales por mera curiosidad. Llevo un par de programas de Los verdhugos en los que hablan de DW, culpa del señor Armando principalmente, y creo que me voy animar, puede que acabes de darme el empujón final. Tendré el cuenta que ese primer doctor no es tan bueno, pero que cuando llega Tennat y mejor presupuesto la cosa cambia bastante. Ya os iré contando, un abrazo^^

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    1. bandinnelli dice:

      Otro que cae… muahahahaha.
      La verdad es que la serie en España no tiene mucho tirón, puede que por ser demasiado british o por ser sci-fi… Pero bueno, todo llega, y ahora te ha llegado el momento a ti, jaja. La verdad es que los VerdHugos son culpables de demasiadas cosas… A lo mejor deberíamos plantearnos vetarles eso de los podcast para que no absorvan más tiempo de nuestras vidas con recomendaciones geniales.
      A ver si es verdad y nos vas contanto conforme avances 😀
      Gracias por leerme y escribir un comentario. ¡Un saludo!

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