Ejército Nuevo Modelo, de Adam Roberts

Solo tengo una cosa que decir:

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Pero… un momento. Cuando caes en la trampa, resulta que lo que te encuentras es FASCINANTE. Así que a lo mejor tengo algo más que decir. Por lo pronto, dale al play a este vídeo y déjalo de fondo:

No es que Roberts nos engañe, ni que la sinopsis sea una patraña, es que son demasiado veraces. Este libro es un libro, pero no una novela, y tampoco un ensayo. Es, quizá, un punto intermedio. A mí me huele a que Roberts tenía unas cuantas ideas muy buenas y que la vía del ensayo era mucho menos interesante que intentar aplicarlas en una realidad futura (y me ha salido una definición de ciencia ficción de manual breve, ¿eh?). Bueno, lo de futura es relativo, ya que podría ocurrir pasado mañana. Literalmente.

Roberts agarra ideas y conceptos de la “democracia radical” (me inquieta la necesidad de escribir la palabra radical en ese lugar, cuando quizá debería escribir democracia a secas), y las arroja sobre una Inglaterra muy actual, en la que Escocia trata de librarse del yugo inglés. Roberts parece destacarse aquí como un visionario, ya que la novela fue escrita en 2010, cuando el asunto escocés no era tan rimbombante en los telediarios, pero permitidme señalar que Roberts huele el camino sociopolítico muy acertadamente no por eso, sino por las fricciones globalizadoras. No en vano, lo que plantea Roberts en esencia son los New Model Army (NMA) o Ejército Nuevo Modelo (ENM).


Un descanso para frikis de la historia y de la ilustración

Párrafo para frikis de la historia: como tantas veces, la ciencia ficción echa mano de la historia, algo que llama mi atención dada mi formación como historiador. Lo comenté con mi admirado Ricardo Montesinos (con quien comparto carrera) en la Eurocon, y es que muchos lectores y escritores de ciencia ficción son historiadores. Tengo en mente vomitar algo por aquí al respecto, pero ya veremos. El caso es que Thomas Hobbes impregna cada página de esta obra, y  los NMA no son invención de Roberts, sino del ejército republicano inglés (sí, republicanos ingleses, has leído bien). Durante la guerra entre el parlamento inglés y el rey Carlos I, que acabó mal para el segundo, se creó el NMA, una fuerza armada impulsada por Oliver Cromwell y Thomas Fairfax. Este es uno de los episodios más interesantes y sangrientos de la historia inglesa. Preguntadle a los irlandeses… Creo que Roberts utiliza los NMA con cierta ironía, pues derrotaron a fuerzas escocesas en la contienda, y aquí juegan un papel bien distinto. En Hobbes y los NMA, creo que podemos decir que a Roberts le mola el siglo XVII inglés.

Párrafo para frikis de la ilustración: ¿PERO HABÉIS VISTO QUÉ PORTADA? (creo que es la única de la rama de ciencia ficción de Gigamesh que crea Corominas, normalmente dedicado a las de fantasía). No voy a engañar a nadie: lo primero que me atrajo del libro fue la portada.

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Detalles:

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Fin del descanso


Sinceramente, la manera en que inserta su “tratado” político en una novela bélica me ha encantado, creo que lo hace de manera solvente, exceptuando el pequeño detalle de que repite más que el ajo cosas como que la jerarquía de los ejércitos tradicionales es caca de la mala. Lo hemos entendido, Mr. Roberts. Pero espera, antes he dicho nosequé de tendencias globalizadoras. Nuestro mundo parecía abocado, destinado, a unirse de la manera que fuere. La tan temida y amada globalización (según a quién preguntes) no daba puntada sin hilo, y la UE era un polo de atracción irresistible que acogía en su seno a los países periféricos. Pero Brexit, Donald Trump, Marine Le Pen, etc. El nacionalismo no ha muerto, y va a luchar sus batallas. Y Roberts olió eso muy bien, planteó una Escocia impotente ante el ejército inglés, y cómo los escoceses echaban mano de mercenarios, de un ENM.

Si te gusta hasta ahora, puedes comprarlo con los ojos cerrados. Pero es que, además, el libro ejerce su trampa en este momento. La premisa nos dice que el método de hacer la guerra ha cambiado, que los ENM, que son ejércitos mercenarios, han retorcido el paradigma bélico porque no tienen mandos, porque cada soldado es una célula de un gigante, de un Leviatán, que no se puede descabezar, que se cuela por los recovecos del oficialismo bélico, que destroza a los ejércitos tradicionales, mucho más estáticos, animales lentos y torpes. ¿Es entonces una obra bélica? Completamente. La primera parte es una sucesión de combates, estrategias, etc. (que, por cierto, no parecen convencer a todos los lectores), y muestra la vida de un soldado de un ENM. Sin embargo, muestra todo lo que he ido señalando y, además, es una obra de amor y traición. Parece que en 242 páginas no cabe tanto, pero sí. El protagonista tiene una relación un tanto extraña con su ex-pareja, una extraña relación con un compañero, y una extraña relación con la vida en general. También se entiende, el tipo vive rodeado de horrores.

Para ir concluyendo: sí, es una mezcla de política, asuntos bélicos y especulación, y por tanto me encanta. Sin embargo, quizá es una obra para un público demasiado específico. Ahora bien, creo que cualquiera podría disfrutarla. Vivan las contradicciones. Por Goodreads hay mucho comentario interesante que le achaca graves problemas filosóficos, técnicos y de diversa índole que hacen poco creíble el resultado, y tienen razón, pero creo que las ideas que lanza la obra merecen su lectura. No hay nada más divertido y excitante para mí que encontrar un ensayo que dice barbaridades para disfrutar destripándolo, y comprender por qué hay gente que piensa de esa manera (aunque en este caso no lo digo por la obra de Roberts). Ahí está El choque de civilizaciones, de Samuel Huntington, un ensayo que me apasiona leer, pero que es un horror de base.
Y, ojo, antes de terminar, desde aquí os digo: ¡Viva Ediciones Gigamesh! Traducir una obra tan arriesgada de un autor desconocido en suelo español es increíble. Desde luego, para mí es una editorial que sale a la calle a jugarse el tipo, que apuesta fuerte y a la que hay que apoyar. También quiero destacar el trabajo de traducción de Andrea M. Cusset, que es impecable y ayuda a sumergirse en la trama.

Creo que el comentario me ha salido muy por la tangente, así que creo que hace justicia a la “novela”.

Entrevista a Adam Roberts: “La democracia puede ser despiadada

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